domingo, 29 de abril de 2007

Las grandes hazañas

Por un día, sólo por un día, creamos que tenemos una gran misión.

domingo, 22 de abril de 2007

¿Podría ser mejor?



Tengo un río en mí,
fuerte,
caudaloso,
devastando lo que encuentra a su paso.

La palabra es devorada
y la piel es frágil dique
que por poco aguanta
los crueles embates desbordantes.

Aprieto párpados,
los labios se vuelven puertas de hierro,
obstruyo mis oídos con música
y debo tapar mi nariz:
sólo si mi débil cuerpo
no aguanta el torrente
y mi egoísta éxtasis
se desbordara.

domingo, 15 de abril de 2007

Volveré...


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No es título de telenovela mexicana, ni del último disco de algún cantante "romántico" de cuarto el kilo, sino que es el mensaje para aquellos que a veces visitan el pueblo fantasma de mi blog.
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Volveré luego, ya no tengo tantas presiones como antes... qué digo, si nunca tuve presiones; he hibernado todo este tiempo sin más preocupación que despertarme antes de las once de la mañana para ver algunos programas en la tele .
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Puede que suene vulgar, pero como decimos en Chile, soy el rey de la elongación de pelotas.
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P.D: Gracias Carlita por ser fan acérrima de este potrero. Te ganaste un monumento en la Plaza de Armas.

martes, 20 de marzo de 2007

Orgullosamente idiota

La risa abunda en la boca del tonto...

La vuelta al mundo real me la imaginé terrible: la universidad, el trabajo, sin contar que empecé mi tesis. La seriedad y la monotnía iban a entrar a mi vida, pero...

Me he desternillado de risa toda esta semana!!!
Me duelen los músculos de la cara incluso.

La risa abunda en la boca del tonto, me decía mi abuela. Y que me disculpe, pero alcancé niveles de estupidez sorprendentes.

Nos vemos

miércoles, 7 de marzo de 2007

¿Geek? ¿Yo?



Un geek (del inglés geek, pronunciado /gi:k/) es una persona que comparte una gran fascinación, quizás obsesiva, por la tecnología e informática. Es más un estilo de vida y una forma de ser que una afición concreta por algo poco habitual. Su objetivo es hacer las cosas por diversión y por el reconocimiento, casi siempre por el simple placer de hacerlo. En el idioma español este término está relacionado sólo con la tecnología, a diferencia del uso del término geek en el idioma inglés, que tiene un significado más amplio y equivalente al término español friki. En España el geek es un subtipo de friki(...)

Por otra parte, la cultura geek al tener fascinación por la tecnología, está también íntimamente relacionada con otros temas como son: la ciencia ficción y en especial con obras cinematográficas o literarias, videojuegos, etc. como "Star Wars", "Star Trek", "Stargate", "StarCraft", "Matrix", entre otras, considerándose como frikis de estas series o películas; y algunos también relacionados con el tema de los videojuegos, considerándose muchos de ellos igualmente como un jugador ("gamer").

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Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Geek, 2007
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La definición del concepto geek yo ya la conocía, y eso es lo que más me preocupa puesto que manejar la jerga internáutica es un claro síntoma de ser uno de ellos. Yo ya tenía mis sospechas desde hace mucho tiempo, cuando por ejemplo me ponía a discutir con algunos amigos sobre cuál es el superhéroe con mayores problemas existenciales o por qué la película Crash es superior narrativamente hablando que Amores Perros, todo esto con manejo de argumentos y datos freak acerca del tema en cuestión. Esto siempre ha generado la reacción por parte de mis interlocutores de declararme ñoño cuando finalmente yo seguía tapándolos de datos que nunca más en la vida tendrían alguna utilidad para ellos o para mí: cómics, literatura, música, películas, electrónica, computación y ahora último incluso un poquito de html me comienzan a perfilar como uno de estos extraños personajes. El primer paso es reconocerlo...
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No soy la imagen arquetípica de estos personajes. No uso lentes, no soy gordo y nunca cambiaría una bacanal con mis amistades por dos horas frente al computador. Sin embargo, hay algunos rasgos que me dicen que soy un geek con tintes de friki, y que en realidad estoy un poco camuflado en la selva social:
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- Hasta hace un tiempo jugaba rol: estaba tan metido en el universo de estos juegos que acudía a los concilios que se celebraban en Santiago; incluso era tanta mi afición que me convertí en master o director de Vampiro, La Mascarada (otra vez la maldita jerga geek), y varias veces participé en eventos de rol en vivo. Afortunadamente, nunca me disfracé de elfo o de enano ni nada parecido.
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- Soy fanático del cine: pero de ese tipo de fanáticos que ven incluso las secciones de making of en los dvd's, y que los devuelve cuando no vienen con este bonus. También me encanta ver los créditos de las películas si es que vienen con escenas extra o por último para anotar los nombres del soundtrack para inmediatamente bajarla de la red (sí, colecciono bandas sonoras también). Por fortuna, nunca he ido a una avant premiere disfrazado de Luke Skywalker o Spiderman.
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- En cuanto a la literatura, soy un voraz consumidor. Sin embargo, esto se encuentra justificado porque estudio algo relacionado al tema.
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- Respecto a la música, debo reconocer que soy un melómano empedernido. Tengo más o menos cincuenta gigabytes de música en mi PC. Algunos pueden decir "yo también tengo lo mismo", pero yo he escuchado todas y cada una de las canciones una y otra vez. Además, la música que escucho puede pasar desde Liszt hasta Los Ángeles Negros (sí, los mismos que fueron sampleados por Beastie Boys en su canción The Move, del Hello Nasty), pasando por algunos representantes de la world music como Gamelán, coro y otros o The Kronos Quartet.
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- Me encantan los videojuegos: para mí el bungee, el paracaidismo o o el lanzamiento del enano no ofrecen la adrenalina que puede entregar un zombie acechando en la oscuridad dentro de algún juego de la saga Resident Evil. Como dato anexo, ayer terminé de bajar la parte cuatro de la saga. Sin embargo, no me encierro a jugar una y otra vez y también me encanta la vida al aire libre.
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- Soy blogger, la mayoría de ustedes también. Es de preocuparse; los blogs siempre tienen algo de la preocupación temática digna de un geek. Por lo demás, considero que mi blog nunca estará terminado y siempre le agrego cosas nuevas. Digamos que lo mantengo siempre en estado "under maintenance" (pronto se viene cambio de template). Algunas de las páginas que tengo en mis favoritos son precisamente de consejos para mejorar la experiencia blogger.
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Por último, y quizás el punto más importante: el geek siempre hace gala de sus conocimientos donde pueda, y ahora, al terminar el artículo, me doy cuenta que eso he hecho desde el comienzo. Sí, lo asumo, soy geek desde mis entrañas; porque aunque tenga una agitada vida social o tenga relativamente buena suerte con las mujeres, no puedo ocultar ese maldito comentario al último estreno cinematográfico en medio de una cita o durante el trabajo. Y les recomiendo que junten miedo, porque ahora los geeks somos la tribu social de menos influencia en la selva urbana, pero algún día nuestros conocimientos servirán para exterminar a una hipotética raza alienígena que llegará a conquistar el planeta, o simplemente para instalar a algún representante nuestro en la presidencia de los países más poderosos con el fin de crear Geekland, el paraíso de los cinéfilos, melómanos, literatos y otros.
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Saludos desde Omicron Persei 4

lunes, 26 de febrero de 2007

Conclusiones...


Aquí estoy cruzando el canal de Chacao, no diciéndole adiós, sino hasta luego, a un lugar que caló hondo en mi forma de pensar.

Este fue el término de una aventura; no con dragones ni rescate de princesas (como yo hubiera querido), tampoco desbaratando una familia de la mafia o apoyando a un pueblo en revolución. Fue simplemente un recorrido de unos quince días por las maravillosas tierras chilotas, que no tienen nada que envidiar a los escenarios de tabiquería de "El Señor de los Anillos". Lo confieso, la idea del viaje nació de la ira al no poder asistir a los trabajos voluntarios y de la flojera de no querer desarmar la mochila; de hecho, al llegar a Chiloé no tenía otro fin que despejarme del cerro de mierda capitalina en el cual me estaba sepultando. Así, sin ningún horizonte fijo en mi mente, comencé a caminar...
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Sin embargo, llevando solamente unos minutos con mis pies en Castro, ya comencé a percibir que un ambiente diferente se respiraba: gente, como en todos los lugares, pero con una disposición de ánimo distinta, que no intentaba golpearte con el hombro cuando pasabas a su lado, además de un aire puro tan exquisito que no te cansa a la primera bocanada; o riquezas culturales y naturales que poco a poco me iban robando el aliento. De inmediato, tomé conciencia de que estaba empezando algo, de que yo me había impuesto otro objetivo en esos parajes aunque no supiera claramente qué era; posiblemente, en el camino iría develando lo que realmente había ido a hacer allá.



Comencé esta excursión solo, sin más acompañantes que mi mochila y un cúmulo de dudas sobre cómo diantres lo haría para comer, dormir, dónde iba a ir al baño cuando lo necesitara y a quién cresta podría avisarle en caso de que me sucediera algo. Siempre es necesario plantar una raíz en el lugar donde se llega, pero ahí me di cuenta de que si bien tenía mucha gente alrededor, en realidad me encontraba absolutamente solo; aunque esta situación duraría sólo unos momentos. Fue de gran ayuda la presencia de Pamela, una dueña de casa que prestaba su patio para acampar, con quien pude darme cuenta de que no es mito eso que dicen de la buena voluntad de la gente de esos lares. Comenzamos a hablar, pero de cosas que iban más allá de los consejos sobre cómo ubicarme o los lugares que debería visitar en el viaje; de hecho, me habló de su familia, yo de la mía, de su vida, y yo de la mía y al final, más o menos a las cuatro de la mañana y después de varias horas de charla, me di cuenta que había encontrado una especie de confesora que nunca me habría imaginado hallar tan lejos de mi círculo social.


Con los buenos consejos y la buena disposición de ella, me despedí y emprendí el viaje hacia otros lugares de la isla. A veces con gente que yo conocía de Stgo. y con quienes coincidí en esos parajes, a veces acompañando gente tremendamente interesante que conocía en el camino y que se encontraba en mis mismas circunstancias, o incluso solo, sin ver absolutamente ninguna cara por días. Después de conversar con todas estas personas, me fui dando cuenta del universo que acarrea sobre su espalda cada ser humano. Antes les había dicho que toda persona es una novela erguida sobre dos pies, y que cada uno elige ser el personaje de algún escritor específico; eso es una conclusión que saqué al ver los diversos estilos de vida de mis acompañantes que a veces podían diferir mucho del mío en cuanto a la lógica de sus actos, pero que no necesariamente eran erróneos puesto que respetaban al otro. El metro cuadrado es algo que no se debe violar, pero de lo cual puedes hacer participar a los demás; y cuando alguien te invita a ese espacio íntimo, abierto por una taza de café, una caja de vino o simplemente un espacio libre en la banca de una plaza, se experimenta el gozo pagano de decir "nosotros".



Lo otro fue la riqueza cultural. El capitalino de mente estrecha puede decir "aquí hay multitiendas y discotheques y andan en auto y no viven en rucas", pero todo eso es nada más que una máscara de modernidad que ha tomado una herencia a la cual se le ha perdido el rastro de su procedencia. La forma de trabajar la madera, por ejemplo, que en ocasiones se usaba hasta para hacer candados, o la construcción de iglesias en las cuales se puede percibir toda una cosmovisión original de estas tierras, son señales que nos dicen "mira, ésta es la forma en que pensamos y lo que creemos", y no se requiere más que un poco de ingenio para ir develando estos signos. Un caso emblemático es un documento que pude examinar: un mamotreto legal, del año 1880, donde las autoridades sometieron a juicio a los brujos de la isla. Para nosotros, malditos y arrogantes posmodernos, nos puede parecer muy primitivo creer en este tipo de cosas, pero sin ir más allá nosotros también tenemos nuestras propias creencias que pueden pasar por una determinada religión, la voluntad de poder nietzcheana, una ideología política o incluso el ateísmo. Nosotros no estamos un paso más arriba que las autoridades que enjuiciaron a los brujos, sino como vecinos que pensamos de forma diferente. Igualmente, quede con las ganas de poder encontrar a alguna de las criaturas míticas de la isla, pese al peligro que ello reporta.

El punto fuerte de este lugar fue, y es, la riqueza natural en la cual se inserta el mundo chilote. Las condiciones climáticas de la isla hacen que en ocasiones surjan formas inimaginadas en el tronco de los árboles, que en toda su magnitud sirven como hogar a una fauna muy variada y a la cual se le puede encontrar fácilmente en cada caminata a muy pocos metros de nosotros. Ver casos como el tepu, que esconde el verdadero suelo bajo su tronco y sus raíces quizás a cuánta distancia bajo los pies, o escuchar un coro de aves cantando bajo la noche, sin el miedo de la presencia humana cerca, nos muestra cómo todavía existen voraces paraísos sobre la tierra. También todo esto es una lección para demostrarnos cuán insaciable es el apetito y la arrogancia humana, que a veces cree superar el curso natural, sin tomar en cuenta que nosotros también formamos parte de ese todo. El asunto es de una sencillez de dos dedos de frente: o comenzamos a preocuparnos por preservar lo que nos queda de paraíso sobre la tierra, o simplemente nos hundimos todos juntos en la propia trampa que nos estamos creando. Por lo demás, de seguir así nosotros desapareceremos en poquísimos años, pero la naturaleza tiene una perseverancia mayor de lo que podemos imaginar; de esta forma puede recuperarse del daño y librarse de la cruel mano de la humanidad, que a estas alturas se comporta de la misma forma que un cáncer.


Es así, de una forma tan simple, que se puede comenzar a ver el mundo a través de otro cristal; los recursos para llevar a cabo estos viajes son lo estrictamente necesario: pies, buena disposición y una mochila; el resto es solamente aprender y disfrutar. Por las necesidades básicas no hay que preocuparse; de hecho, me di cuenta de que puedo comer donde quiera, dormir donde quiera, en incluso ir al baño... donde quiera. Y si aún perdura el miedo ante la satisfacción de las necesidades, no hay que preocuparse; total, la sal del peligro es parte de nuestra vida.

Me pongo el parche antes de la herida. Hay quien puede decir que en realidad yo sólo alcancé a estar quince días en la isla, y que en realidad eso es tiempo insuficiente para conocer verdaderamente un lugar; yo lo confirmo, fueron nada más que quince días, pero exprimidos hasta la última gota. He intentado expresar lo inexpresable a través de estas letras, y ojalá otros se animen a comenzar sus propias conclusiones acerca del mundo que está más allá de la punta de nuestra nariz.


Buen viaje